Las tendencias para el norte de Europa continúan siendo de tiempo inestable. Después de que los meses de mayo y junio hayan sido bastante desagradables, parece que julio no será diferente. El pronóstico alerta de que seguirá lloviendo sobre mojado en tierras de Google.
Dos frentes meteorológicos golpean la fortaleza de Mountain View. El primero está relacionado con las denuncias y las investigaciones antimonopolio a las que se enfrenta la compañía. Por el momento, no hay ninguna señal de que Google haya presentado un paquete de propuestas capaces de responder a las preocupaciones antimonopolio de la Comisión Europea. La ausencia de esta publicación se ve como una falta de franqueza hacia la Comisión, organismo que, por el contrario, podría evitar la adopción de medidas por parte de la Unión Europea que serían perjudiciales si se concluye, finalmente, que Google ha abusado ilegalmente de su posición dominante en el mercado. Al mismo tiempo, las investigaciones antimonopolio en otras partes del mundo parecen estar cogiendo ritmo con los informes que esta semana señalaron que la Comisión de Competencia de la India ha comenzado a investigar las prácticas de negocio de Google. Una acción que ya se está llevando a cabo en otros países como Argentina y Corea del Sur.
El segundo frente es el relacionado con las investigaciones sobre la conducta agresiva de Google con respecto a sus clientes, competidores y diversas autoridades gubernamentales. La más reciente de ellas es la información concerniente a la multa de 22,5 millones de dólares que la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos ha impuesto a Google con motivo de la violación de la privacidad de millones de personas corrientes que utilizan un iPhone, un iPad o cualquier otro dispositivo de Apple a través del uso encubierto de las cookies.
Además de aprovecharse de que los usuarios son, en su mayoría, desconocedores de las opciones con las que cuentan respecto al uso de información personal sensible, el acto en sí fue agresivo y hostil en relación a los principales rivales. Parece que, en ese momento, Google también se encontraba cerca de incumplir algunas de las promesas que hizo anteriormente a la Comisión Federal de Comercio (FTC) cuando tuvo lugar el desastre de Buzz, en el que Google se comprometió a no tergiversar sus prácticas de privacidad con los usuarios.
Sin embargo, una vez que salió a la luz la omisión de privacidad que Google cometió en el navegador Safari de Apple, éste negó su culpabilidad y trató de explicar su conducta como “complicadas (…) prácticas del sector”. Además, desde la compañía de búsquedas online también alegaron que las cookies publicitarias “no recogían ninguna información personal”. Pero las excusas hacían aguas por todos los lados. La información sobre los consumidores se recogió, incluso mientras aseguraban estas garantías. Una vez más, Google ha sido sorprendido in fraganti en otro caso clásico del doble sentido.
Aunque esta sería la mayor multa jamás impuesta por la Comisión Federal de Comercio por violación de privacidad, resulta crucial para las autoridades, con el fin de tratar de avanzar realmente en este problema, extraer una conclusión: Google no tiene ningún interés real en las reglas del juego y, de hecho, ha participado activamente en tratar de desviar las indagaciones lejos de sus actividades.
Sin embargo, cada vez más empresas reguladoras y consumidores están empezando a mirar a través de esta perspectiva. Las autoridades europeas de protección de datos han abierto investigaciones sobre las prácticas de privacidad de Google que consideran abusivas, ya que han sido acusados de proporcionar respuestas “incompletas o aproximadas” en el contexto de una investigación formal llevada a cabo por la autoridad francesa de protección de datos. Mientras tanto, en una encuesta de YouGov, publicada recientemente, se destaca que las preocupaciones del mercado y ese comportamiento han dañado significativamente la percepción de marca de Google.
Google también ha sido acusada de obstruir investigaciones por parte de las autoridades de Competencia de Corea del Sur y el Fiscal General de Texas. En abril del 2012, la Comisión Federal de las Comunicaciones en Estados Unidos multó a Google con 25.000 dólares después de concluir que la compañía impidió de forma deliberada una investigación a Spy-Fi, un proyecto de Google que recogía correo electrónico, contraseñas y otro tipo de información personal transmitida a través de redes WiFi en hogares de todo el mundo.
Este comportamiento es realmente inusual. Parece que Google no sólo muestra que tiene el poder del mercado para comportarse como quier,e sino que también ofrece una resistencia o incapacidad para cumplir con la ley y comprometerse de manera responsable con las autoridades gubernamentales. Resulta difícil creer que cada incidente es ciertamente una pequeña equivocación o error. Tal vez, en lugar de señalar hacia la propia cultura de la empresa, deberían dejar de fomentar una actitud de desprecio hacia las autoridades y el consumidor medio.
Con Google siendo descubierto en repetidas ocasiones realizando actividades que dañan la reputación del todo el ecosistema online, el pronóstico sólo indica que el mal tiempo va a continuar.